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Vaca Extinta en Punta Arenas


En Punta Arenas buscan vaca suiza de raza extinta. En 1975 desapareció el último ejemplar. Un estudio podría determinar que en la región se encuentran animales descendientes.
[Marisol Retamal G.] [Punta Arenas, Chile] A principios de los años ‘30 el descendiente suizo José Davet importó a la región varias vacas de la raza conocida como ‘blanco y negro’, provenientes del cantón suizo de Friburgo.
Considerando razones netamente económicas, en Suiza esta raza bovina comenzó a perder relevancia frente a otras especies más productivas en términos lecheros. Este panorama hizo disminuir ostensiblemente el número de vacas friburguesas hasta que desaparecieron a mediados de los años ‘70.
Pero una casualidad hizo que un suizo que visitó la región se encontrara con una "pista" que, de confirmarse, podría demostrar que la supuesta raza extinta todavía existe en estos australes parajes.
El hallazgo pertenece a Roger Pasquier, quien llegó por primera vez a Magallanes hace tres años con el objetivo de encontrar huellas de sus antepasados suizos en la zona.
Entre sus encuentros con descendientes helvéticos surgió la idea de visitar una tradicional lechería local. Fue ahí donde le llamó poderosamente la atención la presencia de unas vacas de similares características a las desaparecidas friburguesas. Esa inquietud no quedó ahí y Pasquier retornó a Punta Arenas este año, oportunidad en que también lanzó un libro sobre la colonización suiza en la Patagonia chilena.
Volvió a visitar el predio en cuestión, perteneciente a Jaime Barrientos, y tomó una serie de fotografías que llevó a Suiza y que permitieron constatar el parecido de las vacas locales con sus supuestas ancestras.
Parte de este descubrimiento ha sido difundido en importantes medios de comunicación suizos, que resaltan este verdadero hallazgo en el fin del mundo. Incluso no se descarta que visite la zona una delegación de expertos, para que pueda confirmar las sospechas surgidas a partir de las imágenes presentadas por Pasquier.

Acontecimiento Histórico
Fernando Baeriswyl pertenece a una de las familias suizas que arribaron a la región a partir de 1876. La investigación bovina le resulta especialmente interesante por su ascendencia suiza, pero también por su condición de ingeniero agrónomo. El profesional, que se desempeña como jefe nacional de la División de Recursos Naturales del Servicio Agrícola y Ganadero (Sag), está conciente de la importancia de esta inquietud que -de concretarse- puede situar a Magallanes como el epicentro de un acontecimiento histórico en el ámbito de la genética animal.
En una breve visita a la zona, Baeriswyl aprovechó la oportunidad para abordar este tema. Muestra con especial entusiasmo los recortes de los diarios suizos que registraron el descubrimiento de Pasquier en Magallanes.
Los textos incluyen fotografías e imágenes en color que a simple vista muestran las semejanzas entre las extintas vacas friburguesas ubicadas en poblados como Gruyère, en el cantón de Friburgo, y los ejemplares que en la actualidad mantiene Jaime Barrientos en una parcela del sector norte de Punta Arenas.
"Se trata de una de las pocas lecherías artesanales que están quedando en Magallanes. Llama la atención el parecido de estas vacas con las que se llamaban ‘blanco con negro’ de Friburgo, que ya no están", advierte.
La erradicación de las friburguesas se concretó a través de un proceso gradual en que éstas fueron reemplazadas por una raza canadiense, la Holstein. No quedó ningún ejemplar de esta noble raza, de triple propósito (leche, carne y tiro de arado), que incluso aparece en el escudo heráldico del cantón de Friburgo.
Este tema ha captado el interés de los medios de comunicación y de los expertos en genética animal del país europeo. Ello queda demostrado en las gestiones que se están realizando para que una misión de expertos arribe a la zona para analizar en terreno a los ejemplares que Jaime Barrientos tiene en su parcela.
Uno de los diarios suizos que consigna este "hallazgo" advierte que "en el cantón de Friburgo, Suiza, la raza blanco y negra friburguesa no existe. Contrariamente a lo que piensan los visitantes, los animales que la gente admira pastando no tienen pasaporte helvético genético sino que tienen pasaporte canadiense. La raza Holstein, por sus cualidades lecheras, suplantó a todas las auténticas vacas ‘blanco y negro’ del planeta, fruto de la selección genética practicada a partir de la segunda mitad del siglo XIX y se cambió la raza originaria friburguesa, que terminó de eliminarse en 1975".
Pero treinta años después, en Chile, se descubre esta posibilidad de dar con el paradero de las vacas ancestrales suizas. El artículo también menciona que en 1930 se oficializó la importación de una docena de estos animales por parte de José Davet, hijo de colono suizo que se dedicó a la lechería.

Nostalgia por Genética Perdida
El descubrimiento de Roger Pasquier puede alcanzar una relevancia insospechada.
Baeriswyl recalca que esta noticia ha dado paso a una especie de nostalgia por la raza bovina perdida por los suizos. Mientras en 1940 había 40 mil vacas friburguesas, en 1946 se contabilizaban 25 mil y ya en 1975 fue eliminada la última de su tipo.
Paralelo a ello, en 1982 se creó la Fundación Pro Especie para Salvar la Diversidad Genética y el Patrimonio Vegetal y Animal de Suiza. Esta organización nace a partir de la preocupación por la pérdida de razas y especies típicas suizas reemplazadas por otras más productivas pero extrañas al paisaje helvético.
De confirmarse, este eventual descubrimiento realizado en Magallanes se convertiría en un hallazgo apasionante. Hasta ahora las imágenes dan cuenta de la semejanza de los animales, pero no se descarta que se hayan producido algunos cambios genéticos a partir de la adaptación al clima de la Patagonia. Por esta razón el rebaño existente en Punta Arenas correspondería a una vaca friburguesa rústica.
El especialista señala también que "toda la leche fresca que tomamos los magallánicos es originaria de esta vaca friburguesa, porque era la única vaca lechera que existía en Magallanes". De ahí que esta especie también tendría un significado especial para la comunidad regional.
Si se concreta la teoría acerca del descubrimiento, la región se convertiría en el reservorio genético de la última raza suiza lechera originaria.
Mientras tanto Jaime Barrientos sigue realizando sus actividades de acuerdo a una rutina establecida hace años. Pero independiente de ello no oculta su interés por el estudio que podría considerar a sus animales. "Sería bonito que los suizos encontraran acá a las vacas que perdieron antes", sentencia.

14 de abril de 2008
©prensa austral

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