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Virtudes de la Zanahoria


Localidades de El Peral y Chacayal apuestan por esta hortaliza. El cultivo de la zanahoria, un rubro que se abre paso en la zona.
En el Peral, el empresario agrícola y concejal de Los Ángeles, Gustavo Seguel empezó hace 10 años con 3 hectáreas, hoy ya va por las 100 hás. En Chacayal Norte, mujeres emprendedoras apuestan por el licor de zanahoria y la repostería.
¡Exquisito…. realmente exquisito!, expresiones que se escuchan, luego de tener la dicha de degustar un licor de zanahoria, y ¿quiénes lo fabrican? nada más y nada menos, que un grupo de mujeres emprendedoras, agrupadas bajo el Taller Las Abejitas de Chacayal Norte.
En su mayoría, son dueñas de casa que, inquietas por darle más vida e identidad a su sector, buscaron darle valor agregado a la hortaliza que mejor se da en este lugar, la zanahoria. Y no se han equivocado, y a menos de un mes de haberse constituido, ya estrenaron sus primeros productos derivados de ella, mediante un uso variado de productos de repostería, a lo que se sumó el licor, con una receta exclusiva y llena de secretos para obtener un trago que luego podría comercializarse en el mercado.
Para dar a conocer su trabajo convocaron a un encuentro que hicieron en la sede social del sector, donde asistieron dirigentes de organizaciones sociales, vecinos, un representante de la Universidad de Concepción y el impulsor de esta iniciativa, el concejal de Los Ángeles, Conrado Pérez, quien afirma que el proyecto se inserta en el marco del programa de desarrollo rural, de ‘Ciudad Educadora’, y que busca demostrar que se puede crear identidad con los productos propios de cada localidad, en este caso, Chacayal Norte, que está potenciando la zanahoria, la que se está trabajando en base a repostería y tragos.
Los desafíos previos para conseguir los objetivos son importantes, como es consolidar a esta agrupación con personalidad jurídica, capacitarse, el apoyo técnico de la Universidad de Concepción para el proceso de alimentos y licores, a través de su carrera de agroindustria, lograr potenciar la comercialización con este rubro y otros tradicionales de la cocina popular, entre otros aspectos.
Por su parte, la presidenta del grupo, Luz Carmona, señala, que también los desafíos apuntan a cautivar a la comunidad de Chacayal, para que se sienta identificada con la zanahoria, mediante la realización de Ferias y Festivales, además de un lugar propio para la comercialización. "Es un grupo que está muy unido y queremos salir adelante, porque a través de este mismo taller esperamos beneficiar a otras mujeres para que puedan tener una entrada adicional en base a este producto. Muchas son dueñas de casa, donde cultivan y comercializan hortalizas."
Y al parecer, lo van a lograr, ya que tras el encuentro, algunos dirigentes vecinales de Los Ángeles asistentes en el encuentro, ofrecieron su apoyo, para el aspecto organizacional, también lo hizo el profesor Luis Seminario, secretario académico de la Universidad de Concepción y docente de la carrera de Ingeniería Agroindustrial, para la orientación en la durabilidad y procesamiento de alimentos. Similar respaldo, dieron otros vecinos, desde sus respectivas áreas de conocimiento para que estas esforzadas mujeres, muestren hacia afuera que la zanahoria no es sólo plato de ensaladas y sopas.
La zanahoria es la segunda hortaliza que más se consume en el mundo, detrás de la papa, no obstante no es un cultivo tan expandido. A nivel de huertos, es fácil encontrarla, no así a mayor escala, por la dificultad en el tema de la comercialización, donde la industria de congelados compran cuando necesitan solamente y "no cuando el productor quiera vender, con un precio que sube y baja de acuerdo a la oferta y demanda". Así lo deja de manifiesto el empresario agrícola y también concejal de Los Ángeles, Gustavo Seguel, quien apuesta fuertemente por este rubro, en la zona de El Peral.
También se encuentra en menor escala, en la zona de Chacayal, con cantidad de pequeños productores que cultivan un promedio de 3 a 10 hectáreas, cada uno.
En el caso de EL Peral, Seguel, ha ido potenciando su empresa familiar para poder desarrollar este cultivo y también la ganadería de engorda. Comenzó con el rubro hortalicero hace 10 años, con apenas 2 a 3 hectáreas "como un accidente en la vida, donde empezamos a probar y a aprender, y resultó ser un buen negocio, con mucho sacrificio, pero es un buen negocio". Convencido que para que éste funcione se debe tener volumen, se fue expandiendo, y con ello también el tema de la compra de maquinaria y más maquinaria, "pues hoy para poder ser eficiente, debemos estar mecanizados completamente". Lograr buenos resultados, explica este agricultor, pasa también por contar con maquinaria de precisión y riego, que le permite una mejor distribución de la semilla y un óptimo rendimiento en calidad y color.
Es un rubro de la agricultura muy dinámico, porque en el periodo de la cosecha, el mercado sube y baja constantemente, aunque el poder comprador siempre está".
El cultivo cada día se optimiza más, y de una máquina sembradora especialista en hortalizas, que a poco andar quedó obsoleta, hubo que irse modernizando y hoy cuenta con maquinaria de última generación en su tipo, que permite sembrar a 7 cms y medio entre hileras, con una humedad de suelo suficiente para la germinación de la semilla.
Una limitante del cultivo, es contar con tierras nuevas todos los años, dado que el terreno recién cosechado, no puede volver a utilizarse hasta cinco años después, para tener buenos resultados. Sus canales de comercialización, son las empresas de congelados, supermercados y vega central.
Para Gustavo Seguel, su trabajo no ha sido fácil, "de mucho sacrificio, porque éste es un cultivo donde los agricultores, mantienen esa individualidad, no así en el resto, donde se fomenta la asociatividad, formando los grupos de transferencia, ganando con el intercambio de experiencia.
En su caso, este cultivo lo ha ayudado a recuperar suelos degradados, y también en aquellas parcelas que no tenían riego, les ha ido colocando riego tecnificado, en la medida que se ha ido adjudicando proyectos. Para que el cultivo despegue, considera que la asociatividad es fundamental y sacar un valor agregado, "pasa por unirse y tener el apoyo para realizar misiones tecnológicas que les permita aprender de otras experiencias".

19 de agosto de 2008
©la tribuna

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